Las luces de neón se derivan de la palabra inglesa "neon light". La palabra "neón" es en realidad una transliteración de "neón" y se ha convertido en el término estándar.
El desarrollo de las luces de neón se remonta a las investigaciones del físico y químico británico Michael Faraday sobre las descargas de gas. Cuando una corriente eléctrica pasa a través de un gas que contiene una pequeña cantidad de iones positivos y negativos, se ve influenciada por los rayos ultravioleta, los rayos cósmicos y trazas de sustancias radiactivas. Bajo un voltaje aplicado suficientemente alto, la corriente se mueve y choca con moléculas de gas neutro, lo que hace que las moléculas neutras se ionicen, multiplicando así el número de iones. El paso de la corriente a través del gas va acompañado de un fenómeno de descarga luminosa, también conocido como luminiscencia. El color del resplandor varía según el gas. La teoría y los logros experimentales de Faraday sentaron una base sólida para el desarrollo de la tecnología de la luz de neón.





